Total Pageviews

Monday, October 16, 2017

Los Uros por Danzas Costumbres y Tradición


Monday, October 9, 2017

Monday, September 25, 2017

El Monumento a Cristóbal Colón en Lima por Ana María Malachowski

En el año de 1859, durante el gobierno de Ramón Castilla, se ordenó ejecutar el monumento a Cristóbal Colón -obra del escultor italiano Salvatore Revelli-, inicialmente se dispuso la colocación del monumento en el ovalo de la Alameda de Acho en el Rímac. A comienzos del siglo XX, se ordenó su trasladado frente al Parque Neptuno, entre la avenida Grau y el Palacio de Justicia. Fue en 1901, que el alcalde de ese entonces, Federico Elguera, dispuso se colocara en la recientemente inaugurada avenida 9 de Diciembre, fue a raíz de este cambio que la avenida fue rebautizada con el nombre de Paseo Colón.
EL PASEO COLÓN
Después de la debacle de la guerra con Chile en 1879, el Perú quedó destrozado. Sin embargo, después de veinte años nuestro país logró levantarse, con mucho esfuerzo y habilidad, de sus cenizas. A fines del siglo XIX, durante el gobierno de Nicolás de Piérola, se inicia el trazado y construcción de dos grandes avenidas: La Colmena -llamada tambien avenida Nicolás de Piérola- y la avenida 9 de Diciembre; esta última se inaugura recién en el año 1900 con el presidente Eduardo López de Romaña. El objeto de construir la avenida 9 de Diciembre, hoy llamado el Paseo Colón, era unir la avenida Grau con una gran alameda de sauces que se encontraba en abandono y que, años más tarde, en 1928, sería la nueva avenida Alfonso Ugarte. El alcalde de Lima, Juan Martín Echenique, en su periodo de 1898 a 1899, fue uno de los que más se preocupó en embellecer el Paseo. Hizo construir aceras con piedras de cambraycillo, colocó empedrados en las calzadas con piedra corriente, se ocupó de canalizar las acequias con fierro; además, colocó fuentes de agua y grifos con agua contra incendios. Respecto a las bancas, en sus inicios estas fueron de mármol, pero a principios del siglo XX, se optaron por colocar bancas de madera y fierro, finalmente, se cambiaron por otras de mármol.
"En aquel entonces -menciona Vladimir Velásquez- el Paseo Colón no era lo de ahora. Era una vía en la que la gente podía transitar, era más ancha, habían entre cincuenta y ochenta bancas de descanso para el transeúnte, habían áreas verdes, más amplias, habían cantidad de jarrones de mármol, cada uno representaba una de las estaciones del año". Otro elemento que se encontraba en este Paseo eran doce leones hechos de mármol, de los cuales solo quedan dos que son los que vemos hoy en el pórtico del Palacio de Justicia.
La fiesta de la inauguración del monumento al héroe Francisco Bolognesi, en 1905, fue uno de los grandes acontecimientos del que fue testigo el Paseo Colón; el evento tuvo una duración de tres días. En esos días, se produjo una afluencia muy grande de gente de todos los estratos sociales, algunos incluso, llegaron desde el interior del país. En esos días, la mayor parte de la ornamentación y de los edificios se hallaban profusamente iluminados con lámparas de gas o focos eléctricos de gran poder que proyectaban luz intensa. La estatua de Colón y la estación del tranvía habían sido bellamente iluminados. La perspectiva que ofrecía el Paseo Colón no podía ser más hermosa.
"A las doce de la noche del sábado por la noche, la fiesta organizada por los esposos Boza - Tirado en su "palacete" del Paseo Colón, decorado con un exquisito gusto, alcanza su máximo esplendor. A esa hora, las parejas -vestidas con sus mejores galas, algunos, de un lujo sorprendente- danzan en vistoso remolino. En los breves ratos de descanso que da la orquesta de Nello Coeci, el bullir de la charla y el vibrar de las risas son ensordecedores. En los jardines, donde caen enredaderas de hermosas buganvilias, se forman animados grupos alrededor de alguna dama atrayente o de algún joven locuaz".
A raíz de la apertura del Paseo, considerado uno de los más aristocráticos de la ciudad pues se encontraba en medio del Parque de la Exposición, se produjo la mudanza de la clase alta limeña hacia los alrededores de este Paseo para vivir en los "palacetes"; también se construyeron casas - quintas y algunos chalets de estilo europeo. Según el historiador Pedro Dávalos Lissón, aquellas nuevas edificaciones no habían heredado nada de las antiguas casonas coloniales. Las construcciones difieren por sus características arquitectónicas y pertenecen a diferentes etapas de construcción. Las primeras fueron realizadas a finales del siglo XIX y comienzos del XX. Las segundas, en 1909 y las terceras fueron construidas entre los años 1918 y 1924 o, posiblemente mas. Los arquitectos que intervinieron para diseñar estas joyas de la arquitectura -llamados también "palacetes"- fueron: Claude Sahut y Emile Robert de origen francés; mi abuelo, Ricardo de Jaxa Malachowski, de origen polaco; Víctor Mora y Rafael Marquina, ambos, de origen peruano. Otros edificios que destacan en el Paseo Colón son el antiguo Palacio de la Exposición, hoy el Museo de Arte de Lima y, frente a él, se encuentra el Instituto de Higiene, hoy el Centro de Estudios Históricos Militares del Perú.
Hoy el Paseo Colón no es más lo que fue en sus mejores épocas, ya no se escuchan los festejos, hoy se escucha el ruido ensordecedor de las bocinas. Sus palacetes ya no son más escenario de suntuosas fiestas llenas de elegancia y glamour. Hoy esos palacetes -hermosos por cierto- están descuidados otros, abandonados a su suerte y las estatuas incluida la de Cristóbal Colón, está cubierta de polvo, sucia.
Fuente:
- Arqandina
- Revista Mundial
- Perú 21
- Lima la Única
LikeShow more reactions
Comment
5 Comments
Comments
Alberto Augusto Espinoza Pasache Lamentable el abandono que apreciamos en este paseo...
LikeShow more reactions
Reply
1
16 hrs
Manage
Humberto Durán la casa del maestro creo que fue la casa wiese.... y el club trujillo esta medioavandonado
LikeShow more reactions
Reply
1
16 hrs
Manage
Carlos Valderrama La Fundación Canevaro, remodelo y mantiene la casa de la Sra Ignacia Rodulfo de C

Sunday, September 17, 2017

Pepe Cobo Y Sus Flores de Lurigancho






coches–, contempla el futuro con el bagajcoches–, contempla el futuro con el bagaje que da la experiencia.e que coches–, contempla el futuro con el bagaje que da la experiencia.da la experiencia.
Pepe Cobo:  Foto revista Nuevo Estilo España




Los artistas, los creadores de arte, muchas veces dicen que siendo el arte una expresión del alma y de la sensibilidad del autor, éste no tiene que ser explicado.  Que ya de por sí, lleva una explicación implícita.
A Pepe Cobo, un sevillano amante de las artes plásticas, ya fueran clásicas o contemporáneas, le tocó interpretar lo que llegaba a sus manos, apreciar el valor intrínseco de estas obras de arte, y proclamar su belleza. Influenciado por la tradición cultísima de su familia y la formación jesuita  espartana,en sus años jóvenes, comienza a interesarse y a comprar  arte y a relacionarse con los artistas, desde su época universitaria . Su madre era farmacéutica y coleccionista de arte, y su padre era un comerciante de café.   Pepe, se convirtió en un mecenas y promotor serio y participó en muchos proyectos de difusión del arte contemporáneo, en España. Para él, el arte es una forma de entender el mundo.
Nace quizás, desde muy temprano en su vida, una inquietud por plasmar de algun forma la exteriorización de su yo interno.  Quizás no se de cuenta, pero al admirar la belleza, al dar rienda suelta a su imaginación, surge una necesidad de revelar las emanaciones de su alma sensible.
Pepe abre en 1984 en  Sevilla,  una galería de arte contemporáneo, La Máquina Española, donde se exponen obras de muchos autores de la época, y se vuelve consultor de arte de grandes empresas y coleccionistas privados.  En este espacio busca reaccionar ante las tendencias pictóricas tradicionales españolas y buscar la idea de un arte sin fronteras aunando tanto a jóvenes artistas contemporáneos, nacionales como extranjeros.  Asiste, además, a una serie de ferias internacionales relacionadas con esta rama de la pintura.
Colabora, también, con la Fundación Valentín de Madariaga en la realización de sus actividades culturales y de exposiciones en Sevilla difundiendo tendencias artísticas de vanguardia y de arte contemporáneo.
En 1988 traslada su galería a Madrid, porque siente que Sevilla es una ciudad que mira mucho hacia el pasado y acepta poco las nuevas tendencias en el arte.  Además, se asocia con dos galeristas, Weber y Alexander y crea una galería donde se exponen obras de importantes artistas contemporáneos internacionales de la talla de Robert Mapplethorpe, John Baldessari, Sol Lewitt y Robert Tuttle. Además, crea y se dedica a asesorar importantes colecciones privadas de arte contemporáneo.
En 1994 cierra sus galerías y se vuelve a Sevilla donde se dedica al asesoramiento y consultoría de obras artísticas e inicia desde 1977 hasta el año 2000, la Feria de Arte Contemporáneo Hotel y Arte que fue un punto de encuentro anual entre galeristas, críticos, artistas y coleccionistas de Arte Contemporáneo.
En 1999 abre en Sevilla su galería bajo el nombre de Pepe Cobo y Compañía, la cual trasladaría en el 2005 a Madrid, para seguir exponiendo incansablemente, las nuevas tendencias de arte actual, y participando en ferias nacionales y extranjeras de arte contemporáneo.
En el 2009, abrió un nuevo espacio en Madrid, la Galería Cambio de Aceite, a la que le llama así porque renueva un antiguo taller de reparación de carros y ubica allí sus exposiciones.  Allí se mantuvo hasta el 2011, pero le toca una época en la que el mercado de arte cambia notablemente . Con la globalización, las subastas se comenzaron a hacer a través de las redes virtuales y las galerías comenzaron a perder sustento. Además, con la centralización, las grandes ciudades del mundo acapararon toda la atención de las grandes fortunas (Nueva York, Londres, Paris, Los Angeles...) y como España estaba en la periferia, las grandes empresas dejaron de comprar y fue decayendo su línea de trabajo.  Le fue necesario crear otras estrategias de trabajo, y decidió tender un puente cultural con Latinoamérica desde Sevilla y aprovechar su experiencia en ese lado del mundo para lograr su objetivo de promocionar y activar el arte; de promocionar artistas jóvenes para un nuevo público.  Va a Lima como organizador de una exposición de arte auspiciada por la Fundación Endesa de España, y decide probar ventura en Lima, porque dice que "le gustó lo sevillano que puede ser Lima.   Perú y más concretamente Lima, se presenta como un nuevo reto para este dedicado galerista, y en 2013, abre su galería Pepe Cobo Lima, con el fin de introducir  el arte y los artistas del mundo.
Sin embargo, se da cuenta, dos años después de abierta, que Lima no tiene cultura internacional; que el mercado está centrado en comprar arte peruano, y que es necesario tender un puente cultural internacional.
Es entonces, que Pepe decide cerrar su galería y cambiar su faceta de vida....se vuelve en creador de arte.  Sus treinta años de experiencia lo llevan a elegir un nuevo modus vivendi.  Obtiene su inspiración a raiz de un viaje que hace a Ayacucho, Perú, buscando la piedra de Huamanga para una obra de la escultora Cristina Castillo. Durante su estadía , visita los mercados y observa a los paisanos y se sorprende con las faldas "polleras", cojines y mantas, con sus bordados de flores y pájaros multicolores.
Le sorprende el parecido con los bordados en los mantones de Manila que había visto desde niño y que su madre coleccionaba cuidadosamente en cajones de una cómoda de su casa en Sevilla. Recordó que éstos habían llegado por la Ruta de Manila, que cruzaba el Océano Pacífico desde aquella colonia española, y que utilizando la corriente de retorno, pasaba por Acapulco y Veracruz  para dirigirse a Sevilla. Los enormes barcos o galeones, transportaban  especias exóticas, muebles , telas y prendas finísimas, destinadas a ser vendidos a personas de alto nivel adquisitivo en España y sus colonias. Los mercaderes locales adquirían bienes que luego eran comerciados en los Virreinatos de México y Perú. Una de esas prendas fue el Mantón de Manila, que realmente se confeccionaba en la China, pero que se le nombró asi porque venía a través de esta Ruta Marítima instaurada en 1565 por Felipe II de España.
En Sevilla fue adoptado por las andaluzas y en América, se convirtió en prenda preciada. de las aristócratas.  Los bordados sobre seda, con flores y pájaros, eran de una belleza indescriptible.
Las Tapadas peruanas lo popularizaron durante los siglos XVIII y XIX. Posteriormente,cuando la ingleses monopolizaron el tráfico de Asia en el siglo XIX, e impusieron la moda de textiles de finas telas , las importaciones chinas pasaron a segundo plano y estas prendas perdieron importancia.







Aunque en el Perú, fue usado primero por las clases privilegiadas, estos bordados fueron con el tiempo imitados para la confección de prendas, cojines y mantas entre las clases populares.
Pepe quedó impresionado con el mestizaje representado en el arte popular de los pueblos. Fue entoncés cuando vio el potencial para crear un tipo de arte que expresara este puente cultural, entre dos mundos.  Toma fotografías de la iconografía de los mantones y hace composiciones propias, creando cuadros en los que se entrelazan los diversos elementos escogidos. Elige materiales como el rústico yute y las lanas de colores y diseña cuadros enormes llenos de colorido intenso...como los que le impresionaron en el diseño popular.  
Se entera por un amigo que en el Penal de Lurigancho, algunos presos realizaban trabajos manuales, redimiendo su pena con trabajo y dependiendo de sus sentencias concretas. Y así surge Flores de Lurigancho, una colección de más de 20 textiles de colores brillantes con bordados de pájaros exóticos, muchos pavos reales, flores, mariposas, pagodas, y figuras geométricas de grandes proporciones, en bellísimos contrastes.  Todos ellos parecen revolotear libremente en jardines sinfines en cada una de las composiciones.  
Y quiénes mejores que los presos; muchos, herederos de una cultura popular fruto de un mestizaje antiguo, que utiliza las técnicas tradicionales heredadas de nuestros antepasados indígenas, mezclada con la imaginería traída a través de las rutas del comercio y de la nueva cultura que los visita. Lejos de reemplazar lo encontrado, se produce una fusión estrecha de elementos que se enriquecen  los unos a los otros...se crea un mestizaje de razas y tradiciones. Y son aquellos, depositarios de esta nueva cultura, los que reciben a Pepe y le entienden su arte, lo plasman, porque la propuesta que les presenta, no les es desconocida. Aunque se crea que sólo obedecen para sus creaciones al encargo concreto que se les ha presentado, ellos tienen condicionado un patrón mental que les facilita esa creación.
Bordado en pollera peruana: foto Pinterest



Desde marzo a mayo de 2017, la Fundación Valentín de Madariaga en Sevilla, España, promotora del arte contemporáneo y de la culturas, recibió con los brazos abiertos a uno de sus galeristas preferidos, para presentar al otrora mecenas y consejero, como creador y artista. Valentín de Madariaga nos dice: "No puede ser más completo este proyecto que tenemos la suerte de acoger: un magnífico trabajo de unión de lo profesional y lo popular, con lo más contemporáneo, que sirve de herramienta y casi terapia, para la mejora social.
Flores de Lurigancho también ha sido presentado en Art Lima 2017, habiendo recibido muy buenas críticas.  
Mientras tanto, Pepe, ya proyecta nuevos rumbos en sus creaciones.  Rumbos que recoge siempre de los recuerdos personales de su pueblo natal...Sevilla...mientras vive en esa  Lima, que le recuerda a Sevilla y con la que quiere crear un puente cultural con Latinoamérica.