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PUCP - Exposición de "allpa" en el Instituto Riva-Agüero

Monday, October 17, 2011

Lima - Ciudad de Experiencias HD

Peru: El Catálogo del Mundo de Promperu

El Ferrocarril Central


07Mar

09.- ESTACIÓN DESAMPARADOS

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ESTACIÓN DESAMPARADOS

Perú


VII ENCUENTRO IBEROAMERICANO DE COPRODUCCIÓN CINEMATOGRÁFICA

Manuel Bauer

Nació en Lima, Perú en 1974. Allí se licenció en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Lima en el año de 1997. Luego, gracias a una beca Fullbright, realizó un Máster de Cine en la New School University en Nueva York, desde 1998 hasta el año 2000. Ese año se muda a Madrid trabajando en el área de montaje tanto de largometrajes documentales (Havana Surf de Rodrigo Díaz, Ella de David Baute) y de ficción (La Fiesta del Chivo de Luis Llosa, El Patio de mi Cárcel y La Princesa de Éboli de Belén Macías o Los Crímenes de Oxford, Plutón Berbenero y Balada Triste de Trompeta de Alex de la Iglesia).
Como director ha realizado diferentes cortos (Eating Dreams, Corto, La Novena, finalista del concurso de cortometrajes sobre inmigración “Yo No Soy de Aquí”  de Canal Plus, El Extractor de Almas Desarraigo, por el que fue elegido para participar en la Berlinale Talent Campus del 2007.

Actualmente se encuentra en la fase de desarrollo de lo que será su primer largometraje documentalEstación Desamparados, con el que fue seleccionado a participar en el Curso de Desarrollo de Proyectos Cinematográficos Iberoamericanos de la Fundación Carolina y Casa de América del 2010.

Estación Desamparados

Documental sobre el trayecto del Ferrocarril Central del Perú, el más alto de América. Recorriendo sus vías encontramos diferentes historias de peruanos que a pesar de compartir un ferrocarril tienen realidades distintas. Sólo los une la total indiferencia del estado.
35 mm / Color / 80min.
Idioma: Español
Principales locaciones: Cerro de Pasco, La Oroya, Chosica, Lima y El Callao;  Perú
Presupuesto: USD$270.000 
Presupuesto asegurado: -
Objetivo principal de la participación en el Encuentro: El objetivo de participar es buscar el apoyo de productoras fuera de Perú, interesadas en ayudar a conseguir fondos para la fase de desarrollo y producción del proyecto y posteriormente contribuir a su distribución  fuera del territorio peruano

Sinopsis

Estación Desamparados es un documental que cuenta la historia del último viaje que José Rosales, braquero del Ferrocarril Central del Perú, realiza a bordo del tren. Éste no es un tren cualquiera, fue durante más de un siglo el ferrocarril más alto del mundo, hasta el año 2007 cuando se finalizó el tren del Tíbet en China. El Ferrocarril Central desciende desde 4,800 metros de altura hasta las orillas del Océano Pacífico, transportando minerales.
El documental será una road movie siguiendo el trayecto de José y el tren desde Cerro de Pasco, la ciudad más alta del mundo, hasta el Puerto del Callao. A lo largo del recorrido se toparán con diferentes historias de peruanos que viven en las ciudades que son a su vez las principales estaciones del ferrocarril.  Peruanos, que a pesar de compartir una vía férrea, tienen realidades y cotidianidades distintas. Tal vez su único vínculo sea la indiferencia que reciben por parte del estado. Estas ciudades están ubicadas en la zona central del Perú a diferentes altitudes, además de Cerro de Pasco, el tren se detiene en La Oroya, Chosica, Lima y el Callao.

Cerro de Pasco
La historia, y el viaje, empiezan en Cerro de Pasco, a 4,330 metros sobre el nivel del mar. Es el yacimiento minero más grande del Perú. Desde la época de los Incas, Cerro de Pasco era explotado por ser una veta importante de plata, y durante la colonia española se convirtió en una de las encomiendas más atractivas del Virreinato del Perú, donde incluso se acuñaban monedas. La ciudad tuvo un desarrollo importante en ésta época. La extracción de la plata se hacía a través de túneles subterráneos, pero la mina era cada vez más inestable y muchos mineros morían atrapados por los derrumbes. En1956, para evitar estos accidentes, Cerro de Pasco se convirtió en una mina a Tajo Abierto, y para ello dinamitaron el centro colonial, es decir el patrimonio arquitectónico más importante del lugar. Desde entonces el Tajo se ha ido ampliando “devorando” a la misma ciudad. Centenares de personas han debido ser reubicadas en estos 50 años y han visto sus casas, una tras otra, ser dinamitadas. A día de hoy, de aquel patrimonio arquitectónico, sólo queda unas pocas calles del barrio de Chaupimarca, que data de fines de 1800, y las estructuras de las casas están débiles debido a los continuos remezones provenientes de la mina.
José Rosales vive en Chaupimarca, toda su vida ha vivido en Cerro de Pasco, y ya ha perdido tres casas a causa de la ampliación del Tajo. Pero esta vez se marchará para siempre, a sus 65 años debe abandonar la ciudad por motivos de salud. Como muchos hombres de Cerro, pasados los 40 años, sufre de soroche crónico o Enfermedad de Monge. Su sangre se hace más viscosa produciendo síntomas neuropsíquicos como dolores de cabeza, mareos, somnolencia, insomnio, fatiga, dificultades del control del movimiento, falta de concentración mental, alteraciones de la memoria y tendencia a la depresión. La única cura es abandonar la altura y vivir en zonas más bajas. Así que José decide jubilarse de braquero del Ferrocarril Central, donde ha trabajado 50 años, e irse a vivir al puerto del Callao donde su hijo lleva años residiendo. Acompañaremos a José en sus dos últimos días en Cerro de Pasco, y mientras somos testigos de su rutina nos contará cómo y cuándo empezó a trabajar en el ferrocarril, la cantidad de recuerdos que guarda de la ciudad y como siente una mezcla de tristeza y alivio con su partida de Cerro. Además conoceremos  a Julio Baldión, vecino de José, quien trabaja en la oficina del Instituto Nacional de Cultura del Perú. A pesar de trabajar para el Estado, lucha por evitar que éste permita que el gigantesco Tajo Minero devore Chaupimarca, que es el último patrimonio arquitectónico que le queda a la ciudad. Nos cuenta que en la plaza de Chaupimarca se proclamó la independencia del Perú a fines de 1820, meses antes que el General San Martín lo hiciera en la ciudad costeña de Huara. Julio cuenta que a pesar de ser considerado Patrimonio Nacional, el barrio de Chaupimarca ha sido también declarado poco seguro por el mismo Estado. Muchas casas se han derrumbado a causa de los temblores que se producen por la actividad minera, por lo cual el gobierno central ha dado luz verde para continuar con el plan de Ampliación del Tajo que incluye la desaparición de este barrio.
Continuamos con José. Llega la hora de su partida de Cerro de Pasco. En la estación se encuentra con Lucho Torres, quien será el maquinista que acompañe a José a lo largo de su último viaje. La familia de Lucho viene trabajando en el tren por tres generaciones, es decir desde la fundación del mismo. Tanto el padre como el abuelo de Lucho han sido maquinistas también. Lucho y José dejan la estación de Cerro de Pasco, cargados con toneladas de vagones, que forman una gigantesca serpiente mecánica, que va dejando atrás pueblos pequeños para recorrer la extensa Pampa de Junín. Hay un gran contraste entre la extensa y silenciosa pampa, sólo habitada por salvajes vicuñas y algunos pocos caseríos ganaderos, y la mole de hierro que con dificultad la atraviesa debido a la altura y el frío. En esta pampa tuvo lugar la Batalla de Junín, una de las batallas decisivas con las cuales Bolívar selló la independencia del Perú.  Una vez terminada la pampa, el ferrocarril se encuentra con el Lago de Chinchaycocha, el segundo lago más grande el país después del Titicaca. José cuenta como venía con su padre a pescar y cazar grandes ranas a este lago, sin embargo ahora, a causa de la contaminación, la mayoría de su fauna o ha desaparecido o se encuentra en peligro de extinción. Finalmente el ferrocarril llega a la estación de La Oroya, ya al anochecer. José y Lucho deben dormir allí, ya que al día siguiente descargarán los minerales para llevarlos a la refinería.
La Oroya
La ciudad de La Oroya está ubicada a 3,750 metros de altura. Posee una de las dos refinerías polimetálicas que existen el mundo, y es una de las 5 ciudades más contaminadas del planeta. En su refinería se procesan metales provenientes no sólo de las minas del Perú, sino también concentrados de países como Bolivia, México o Chile, más contaminantes, cuyas legislaciones no les permite utilizarlos dentro de su territorio.  Frente a la refinería está La Oroya vieja, el barrio más perjudicado por la contaminación. Allí encontramos a Jeaneth Pardave, maestra de escuela que lidia contra el plomo que sus alumnos cargan en la sangre. Los niños de La Oroya ya nacen con altos niveles de plomo en la sangre, que su madre les transmite a través de la gestación, cuando aún son fetos. Los índices de plomo en estos niños triplican lo permitido por la Organización Mundial de la Salud, y sus efectos son muy dañinos no sólo para la salud física, sino también para el desarrollo cognitivo. Además del plomo, el aire de la ciudad está cargado de metales y gases tóxicos, como el arsénico, que perjudican gravemente la salud de sus habitantes, que desarrollan diferentes enfermedades a la piel y las vías respiratorias. Incluso muchos sufren convulsiones cuando llegan a la adolescencia, luego de muchos años expuestos a los mismos agentes tóxicos. La mayoría de alumnos de Jeaneth padecen apatía, tienen poca energía y muchas veces no acuden a clase. Y cuando van, el ritmo de aprendizaje debe ser muy lento, ya que les cuesta retener la información que Jeaneth les transmite en sus clases.  Jeaneth se organiza junto con los padres de los niños para que estos no dejen de acudir a la escuela, y por más que le lleve tiempo, puedan aprender y poder tener herramientas para que en un futuro puedan desarrollar una profesión y no quedarse atrapados bajo los gases tóxicos de la ciudad.
En la estación de La Oroya, una vez cargado el tren, José y Lucho parten rumbo a Chosica. Durante este trayecto el paisaje cambia continuamente, además de ser el más accidentado geográficamente, por lo cual abundan túneles y puentes, además de algunos “inventos” de ingeniería ferroviaria de finales del siglo XIX, como zigzags y tornamesas, sin los cuales hubiera sido imposible remontar la máquina por aquellas escarpadas montañas. Primero suben hasta la estación de Galera, a 4,879 metros de altura. Este es el punto más alto del recorrido. Es una estación pequeña y solitaria, cubierta de nieve. José cuenta como pasó allí la noche más fría de su vida en uno de sus tantos viajes en el ferrocarril. En Galera José desengancha algunos vagones, y luego siguen con el viaje. A partir de esta estación, el viaje es un continuo descenso, la nieve va dejando paso a una vegetación incipiente, que se alterna con diferentes centros mineros como Casapalca. El tren y su pesada carga atraviesan algunas estaciones “fantasma”, que antes eran utilizadas por la ruta de pasajeros, cerrada desde 1990. El paisaje se va volviendo más verde a medida que el tren desciende, acercándose al río Rimac. También vemos la Carretera Central, la principal autovía que penetra al interior del país. La carretera está colapsada, el tráfico de camiones, autobuses y tráileres es infernal, y repetidas veces los choferes se juegan la vida con maniobras temerarias en medio de las peligrosas curvas andinas, para poder adelantar a otros vehículos. En muchos puntos el tren debe dar marcha atrás sobre una vía paralela en forma de zigzag, para poder descender por la montaña y un poco antes de Chosica, en la estación de San Bartolomé, Lucho y José desenganchan la locomotora de la larga fila de cargados vagones. Lucho conduce la máquina hasta una especie de tocadiscos gigante y con la ayuda de dos operarios giran manualmente la locomotora 180 grados, y se engancha a lo que había sido  el último vagón hasta ese momento del viaje. Es la única forma que tiene el ferrocarril para seguir bajando, ya que no hay suficiente espacio para que la vía haga una curva. El tren prosigue la marcha y unos kilómetros más abajo, ahora al ras del río, llegan a la ciudad de Chosica.

Chosica
La ciudad de Chosica está a 860 metros de altura. Fue fundada a fines de 1800 por familias de la aristocracia limeña que buscaban un lugar con clima cálido para huir de la humedad y las enfermedades respiratorias que sufrían en la capital. Actualmente es uno de los mayores focos de comercio de la sierra de Lima, y un bolsón de acogida para muchas familias que migran de los andes centrales, antes de establecerse en Lima. Las antiguas casonas aristocráticas son hoy comercios, escuelas, bares o restaurantes, sobretodo de comida chino-peruana o Chifa, ya que hay un grupo grande de chinos afincados en esta ciudad. La estación del tren está separada de la ciudad por el Río Rimac. Uniendo la ciudad y la estación hay un puente de madera, y al final de ese puente uno de los mercados más importantes de la región, el mercado “Señor de los Milagros”. José y Lucho van al mercado a tomar desayuno al puesto de la señora Lucas. Yolanda Lucas tiene un puesto de jugos de frutas en el mercado, y es, junto a su esposo, la vendedora más antigua del lugar. Yolanda cuenta cómo cuando recién llegó a Chosica, a principios de 1960, lo que hoy es el mercado, era la ribera del río Rimac, un campo verde, donde ella y su marido vendían frutas a los pasajeros que llegaban en el tren y no había nadie más. Poco a poco el comercio fue creciendo, hasta que a principios de los años ochenta se convirtió en un gran mercado informal. El estado estuvo a punto de desalojarlos unas cuantas veces, pero los vendedores se asociaron, formaron una cooperativa y ahora cuentan con uno de los mercados auto gestionados más organizados del país. Yolanda también es una especie de médico homeópata, ya que el resto de trabajadores del mercado y clientes le piden ayuda cuando tienen alguna dolencia o caen enfermos, para que ella los cure con sus jugos de frutas y les controle la alimentación, gracias a los conocimientos de salud que ha ido acumulando durante las últimas décadas. Yolanda está convencida de que tan mal no lo debe hacer, ya que la mayoría de los clientes vuelven “a pasar consulta”. Luego de pasar la noche, José y Lucho dejan Chosica con la locomotora. Los paisajes verdes y soleados van quedando atrás para dar paso a poblados distritos y zonas áridas y grises cercanas a Lima, que se van alternando con brumosos y húmedos  mini valles. El Río va perdiendo su caudal, hasta convertirse en un hilo fino de agua rodeado de basura. Finalmente el tren se detiene en la estación de Desamparados, en el centro de Lima, a la cual sólo un muro separa del Palacio de Gobierno del Perú.

Lima
Lima, a 150 metros sobre el nivel del mar, es la capital del Perú y concentra casi un tercio de la población del país. Una mayoría de los habitantes de ésta son inmigrantes de diferentes provincias del Perú, que empezaron a migrar masivamente a la ciudad en la década del 60. Muchos de ellos llegaron en el Ferrocarril Central, y era la estación de Desamparados la que les daba la bienvenida a su nueva vida. Desde que dejó de funcionar el tren de pasajeros la estación ha permanecido cerrada. Hace un par de años la estación abrió otra vez sus puertas, reconvertida en un modesto museo sobre la historia del ferrocarril.  José y Lucho salen de la estación, fuera hay unos coches blindados de policía custodiando el Palacio. Los dos entran a un bar que hay cruzando la calle, justo en frente de la sede de gobierno y de la estación. Es el bar Cordano. En el Cordano los recibe Federico Cabeza, mesero del lugar. Federico cuenta como la historia del bar está ligada a la estación. El bar fue fundado por los hermanos italianos Cordano, que vendían café y sanguches en la estación, hasta que compraron el local en 1905. Federico cuenta como en los comedores del Cordano, él y sus compañeros, han visto relamerse a la mayoría de presidentes del Perú, alcaldes, senadores, intelectuales y artistas del país como el poeta Martín Adán o Chabuca Granda. Era muy famoso por las tertulias y jaranas que se armaban en el lugar. Sin embargo a mediados de los años setentas, la familia Cordano estaba en la quiebra, y deben cerrar el negocio. Como no tenían cómo indemnizar a sus empleados, les cedieron el local. Los meseros y cocineros formaron una cooperativa y desde entonces administran el lugar y se reparten los benéficos. Ahora estos son pocos, ya que a raíz de la violencia terrorista de los años ochentas y el caos en el que se convirtió el centro de Lima, la clientela se redujo. De los 21 socios de la cooperativa hoy sólo quedan 8. Ahora luchan por no cerrar sus puertas y clausurar así un rincón importante de la memoria de la ciudad a sólo 5 metros del Palacio de Gobierno.

José y Lucho montan una vez más en el tren. Van dejando la ciudad de Lima atrás, las viejas casonas coloniales van desapareciendo, y dan paso a barrios nuevos y populares, todo sumido en una neblina gris que hace difícil la visibilidad de la vía. El ambiente se vuelve muy húmedo, y poco a poco va apareciendo, escondido entre la neblina, el océano Pacífico.  Finalmente llegan a la estación de Guadalupe, a unos metros del Puerto del Callao. A lo lejos se ven grúas descargando contenedores de los buques. José es recibido por su hijo César Rosales en la estación, ya que trabaja allí como tornero. Juntos deciden ir a visitar a un antiguo amigo de José en el puerto, Luis Rospigliosi.
CallaoEl Callao es el principal puerto del Perú y uno de los principales puertos de Sudamérica en el Pacífico Sur. La orilla del Callao está llena de buques y barcos de diferentes tamaños que se dedican principalmente a la pesca y el comercio. Las calles del puerto son famosas por sus peligrosos barracones, pero también por la cantidad de grafitis dedicados a Héctor Lavoe y otros ilustres soneros, ya que La Salsa es la música del puerto. José y César están en la sala de Luis Rospigliosi, de 82 años, tomándose una cerveza en una pequeña barra de bar que tiene allí. El lugar es  una especie de nostálgico mini museo de La Salsa,  donde nos cuenta como descubrió esta música a raíz del intercambio con marineros de otros países, sobre todo del Caribe y Venezuela, a mediados de los 50s. Y luego Don Luis a través de su localEl Sabroso ayudó a contagiar el espíritu caribeño en aquel puerto frío del Pacífico, y que hoy tiene a La Salsa como música representativa del lugar. Al día siguiente José realiza el último tramo del viaje que empezó hace cuatro días. Clasifica y carga diferentes vagones con minerales, y junto con Lucho recorren unos pocos metros con el ferrocarril desde Guadalupe hasta el puerto. Una vez allí, una grúa gigantesca carga los contenedores con los minerales sobre un buque. Y poco a poco José observa como el barco se va haciendo cada vez más pequeño en el gris horizonte hasta que desaparece.

Carta del director

Entre las imágenes que tengo de pequeño está la de un ferrocarril descendiendo con bloques de lingotes de plata, que brillaban como espejos por las montañas, a causa del reflejo del sol de la sierra de Lima. De niño nunca fui consciente que Perú era un país minero, si bien en la escuela nos hablaban de los cuartos de oro y plata que Atahualpa ofreció a Pizarro como rescate, la minería no atravesaba su mejor momento a causa de la mala gestión del estado, y el acoso que sufría por parte del terrorismo de Sendero Luminoso. No fue hasta principios del 2000 que la minería peruana renació y ahora es el pilar de la recuperación económica del país, en gran medida al alza de minerales como el oro. Si bien la minería ha contribuido a la estabilidad y crecimiento económico del país, a su vez ha generado graves problemas sociales, como contaminación, desplazamientos forzados de algunas poblaciones o la destrucción del patrimonio histórico.
Hace unos años me encontré viajando en la locomotora de dicho tren, el Ferrocarril Central del Perú, explorando un universo que sólo disfrutan maquinistas y braqueros. Es un tren de carga que transporta minerales básicamente. Durante cien años fue el ferrocarril más alto del mundo. Justo ese año, el 2007, China terminó el tren al Tíbet que supera los 5,000 metros sobre el nivel del mar, dejando al peruano en segundo lugar. A pesar de haber perdido el título, quedé asombrado de cómo esta oruga mecánica gigante y pesada, arrastra una infinita cola de vagones desde más de 4,800 metros de altura hasta la orilla del mar, sobre una vía diseñada en 1870. Tomando en cuenta como la ingeniería de aquella época tuvo que encarar una geografía tan difícil, el trayecto se torna muchas veces surrealista, ya que la máquina tiene que bailar haciendo zigzags para encarar pendientes imposibles o girar sobre una especie de tocadiscos gigante para inventarse una curva. No sólo el desafío a la naturaleza que representa su ruta es impactante, sino también los paisajes tan disímiles que atraviesa, alternando a lo largo de su vía parajes hermosos, como las verdes pampas de la puna, o zonas mineras áridas y desoladas. Este viaje me reveló un universo visual muy potente y rico, rincones a los cuáles sólo tienen acceso el ferrocarril y que merecen ser narrados cinematográficamente.
A lo largo de la ruta encontré también historias de peruanos que combaten por preservar su salud, su ciudad o su memoria, a pesar de tener todo en contra y sentirse solos. Algunas de estas historias son consecuencia del desarrollo minero del país, y como el origen del bienestar que goza la nación, se ha convertido en la fuente de los problemas de estas personas, sobretodo en ciudades como La Oroya o Cerro de Pasco. Su lucha es casi titánica, como la de la locomotora que me transportaba, al desafiar esas gigantescas montañas. Desde aquel momento quise contar aquellas historias y surgió la idea del documental ESTACIÓN DESAMPARADOS. Desamparados es el nombre de la principal estación del Ferrocarril, ubicada a un lado del Palacio de Gobierno, en el centro histórico de Lima, como recordando que todos los que están fuera de los muros de Palacio ya saben a qué atenerse.

Contacto producción

Manuel Bauer
Likay Producciones Audiovisuales / TV Cultura
Calle Las Moras 145, Lima, Perú
Tel: (511) 2720024
bauer.manuel@gmail.com

Perfil de la productora

TV Cultura es una asociación peruana de comunicadores sociales creada en 1986 que tiene por misión contribuir al fortalecimiento de la identidad nacional, la democratización de las comunicaciones y la creación de redes de comunicación alternativa para la construcción de una sociedad con mayor justicia, equidad y democracia. Desarrolla su actividad a través de la producción audiovisual, el desarrollo de nuevos medios y la exploración y apropiación de nuevas tecnologías. Contamos con una videoteca con más de 200 títulos producidos por nosotros entre documentales, ficciones, institucionales, multimedia, spots publicitarios para tv y radio. Desde sus inicios tv cultura se especializó en la producción de documentales, recibiendo reconocimientos y participando en distintos festivales. Esa línea de acción continúa y ahora somos parte de la nueva corriente de cineastas peruanos que utiliza el audiovisual como soporte para presentar temas de interés en los formatos de corto y largometraje. Entre estos documentales destacan Desplazados (1993), Lucanamarca (2008)  seleccionado en festivales internacionales como Guadalajara, Ámsterdam y el dok.fest de Múnich y la Cantuta en la boca del diablo, actualmente en postproducción.
Ultima modificacion el Martes, 08 de Marzo de 2011 23:52