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viernes, 14 de mayo de 2010

MIRAFLORES

Hoy desperté en mi cama y me sentí completamente desubicada.  Las paredes que me rodeaban me parecieron raras y no sabía dónde estaba. Volver a la rutina de nuestra casa después de unas vacaciones de 20 días, es difícil.  Hasta nuestra mente se resiste a aceptar que ya llegaste..."que ya fue", como dicen los peruanos modernos.
He pasado por una gama de experiencias de toda clase y como siempre, parece que el tiempo no alcanza para ver a todos los amigos y parientes que lo reclaman a uno...se siente uno engreído...popular...hasta indispensable!!!
Entónces decidí contarles algunas cositas para que cuando los que están lejos vayan, también puedan fijarse y descubrir nuevas cosas.  Las "pasadas de voz" sobre los nuevos lugares que hay para visitar, son la mejor forma de enterarse de cosas que ni los organizadores de "tours" indican al visitante porque no les parece trascendente.
Así que conmigo visitarán hoy, "cibernéticamente", a Miraflores.

Miraflores es el distrito donde viví casi todos los treinta años que estuve en el Perú...Nací en San Isidro, porque supongo que estaba de moda entre las amigas de mi mamá, incluida ella, dar a luz en la Clínica Lozada (Después Clínica Italiana), pero siempre viví en Miraflores. Seguro que es por eso que le tengo un especial cariño.  Y aunque la mayor parte de las casas añejas han sido suplantadas con edificios modernos, y los parques modernos tengan estatuas raras y chimeneas de respiración como las de Larco Mar, todavía se puede ver el Océano Pacífico desde el Malecón y todavía la Costa Verde, que se extiende desde Chorrillos hasta La Perla y que tiene planes para extenderse hasta La Punta, en el Callao, es un punto de atracción para los habitantes y turistas que la visitan. Antes los acantilados a lo largo de la pista estaban cubiertos de vegetación que crecía gracias a las filtraciones de la napa freática. Pero la insuficiencia de agua de lluvia o de agua que baja de las montañas, ha llevado al uso de las aguas subterráneas para el abastecimiento de la población y a la eliminación de 25 hectáreas agrícolas, con el consecuente descenso de 20mts. en el nivel de la capa freática y la desaparición de las zonas verdes en los acantilados. La conexión del Callao con la Costa Verde demandará una inversión de S/.286 millones. El proyecto del gobierno regional no solo prevé enlazar el circuito de playas desde Chorrillos a La Punta, sino también reubicar los Barracones aledaños a la Mar Brava, para darle una nueva cara urbana. Paralelamente, se ha contemplado la reforestacion de los acantilados, con el fin de reforzarlos, evitar el desprendimiento de piedras sobre la pista y de embellecer  las áreas al costado del mar.  Ojalá se materialice este proyecto a corto plazo.  Es interesante ver cómo los proyectos de inversión privada junto al mar se han multipicado y subido enormemente de precio.
Miraflores, un distrito que ya por el siglo XIX se había convertido en un lugar de descanso y esparcimiento para los miembros de la elite limeña, ha sido escenario de varios sucesos históricos. Allí se dio la batalla de Miraflores durante la guerra con Chile.  Miraflores fue saqueada e incendiada, junto con Barranco y Chorrillos. Los pobladores pusieron hombro en la lucha contra el ejército invasor. Las acciones del ejército chileno dejaron gran resentimiento entre los peruanos de aquellas épocas.  Severiano Bezada, mi bisabuelo, político y tremendo patriota, habitante de Miraflores  en la calle 28 de Julio # 410 (allí viví también, por 12 años), por ejemplo, hacía subir a sus nietos al techo de la casa e izaba la bandera cada 28 de Julio, aniversario de nuestra Independencia , entonando el himno nacional con gran fervor. Después, se tomaba el tradicional chocolate caliente con todita la familia.
Con la llegada del ferrocarril Lima-Chorrillos, la gente que vivía en el centro de Lima fue trasladando sus viviendas a Miraflores.  Se fueron formando las diferentes urbanizaciones y arterias principales como la Av. Arequipa.  En 1911, Miraflores obtuvo la categoría de ciudad.  En los años 60 se construyó el zanjón o Vía Expresa y se inició la construcción del circuito de playas de la Costa Verde, al que nos hemos referido anteriormente. Hoy en día, esta ciudad está convertida en un pujante centro comercial, con una gran actividad artística , cultural y turística. Tiene uno de los mejores hoteles de Lima, como son el Marriot y el Miraflores Park Hotel, hoteles de cinco estrellas con una vista panorámica escalofriantemente bella de este lugar de la costa del Pacífico; desde donde se divisan los amaneceres y puestas de sol más magníficas que el ser humano pueda disfrutar.
Larcomar, un centro comercial que no tiene nada que envidiar a los que se encuentran en países del norte del globo terráqueo, alberga restaurantes para todos los gustos; muchos de ellos con vista al mar.  En las noches iluminadas, se divisan los balnearios propios y los de Barranco y Chorrillos, así como la cruz del histórico Morro Solar.   Allí, también, tenemos una peña criolla en la que turistas y parroquianos pueden degustar de los mejores platos nacionales, al son de lo mejor de nuestro forklore. El museo de oro de Manuel Mujica tiene un local de exhibición en Larcomar. La exposición de las piezas arqueológicas es maravillosa. En este centro también se ofrece una pantalla panorámica desde donde se pueden escuchar las funciones de Opera, directamente desde el Lincoln Center de NY.  Muchos abonados asisten a éstas durante la temporada pertinente. El teatro y el arte se dan la mano en este versátil centro que también ofrece lo mejor de la artesanía, joyería y comercio de todo Lima.
Siguiendo con mis paseos en uno de esos días,  no pude resistir la tentación de recordar viejos tiempos y de tomarme un milkshake de chocolate en el famoso restaurante Haití, sitio preferido de intelectuales y políticos de todas las épocas, quienes se dan cita allí, desde siempre, para discutir sus inquietudes literarias o para polemizar sobre los últimos sucesos que afectan a nuestro país.
 De allí me paseé por la Av. Ricardo Palma, llamada así porque en esta arteria vivió nuestro celebre tradicionista, Don Ricardo Palma.  En una transversal, en la Calle La Paz, visité una tienda de disfraces adonde encontré unos libros y algunas litografías de Lima Antigua. Carísimo!!! Me enamoré tanto de los libros, que decidí irme al centro de Lima, a las tiendas de libros usados (no bambas) de la calle Quilca; donde encontré los originales por una fracción del precio de las nuevas ediciones.  Pero eso es harina de otro costal, que contaré posteriormente.
En la misma calle La Paz, encontré varios anticuarios con piezas excelentes que quizás han sido vendidas para financiar alguna necesidad del dueño.  ¡Pero, qué caras que son!  Creo que aquí en EEUU, en los famosos "garage y estate sales" se encuentran piezas de igual valor a precios mucho menores!  Será que aquí no se le da igual valor a lo "rancio".
En Alcanfores, encontré tiendas de pedrería y de aparejos para confeccionar mis joyas. ¡No saben cómo me banqueteé!
De allí, me pasé a las artesanías de la Av Petit Thouars, frente a Hiraoka, situada detras de la famosa casa de los Marsano.  Allí se puede encontrar un concentrado de artesanía local y de lo que yo le llamo, "artesanía de fusión" (mezcla de tradicional con moderno más comercial).  Los precios son buenos y el lugar es más conveniente que ir hasta los locales situados en la Av. de La Marina.
A propósito, vale mencionar que uno de los teatros más apreciados, es el Marsano, antes cine Marsano, donde Osvaldo Cattone y su elenco, han hecho su "hogar teatral", al que regularmente asiste el pueblo limeño a disfrutar entre risas y llantos, las diversas obras que allí se presentan.  Todavía me acuerdo cuando yo era chica y la mujer que nos cuidaba, nos llevaba a mí y a mis hermanos a disfrutar de "telonazos" (ver cine detras del telón), mientras ella visitaba a su hermana y cuñado, quien era el administrador del cine.
Al frente de de este local, se encuentra el recordado Edificio Marsano, que fue construido como un hotel de gran lujo, con un restaurante a todo dar en el piso más alto.  Este último da la impresión de una cabina de control de un aeropuerto. Debido a problemas de la controvertida familia Marsano, propietaria de la urbanizada hacienda del mismo nombre, nunca llegó a funcionar para el propósito para el que se había construido y con el tiempo, fue tugurizándose poco a poco. Los pisos se convirtieron en departamentos para vivienda y se alquilaron a bohemios, viejos e intelectuales.  Allí vivió la excéntrica Georgette, esposa del poeta César Vallejo, rodeada de gatos y más gatos....seguro que en una pestilencia increible. Hoy en día, veo que se están vendiendo varios de los depas y que al edificio lo han pintado y se le vé más decente.
Mi tercer día en Miraflores, decidí hacer un tour gastronómico, amenizado con unas visititas a lugares que me recordaban mi juventud y mi niñez. Así, llegué justo a tiempo a la Municipalidad, situada al costado del Parque Kennedy, para ver la ceremonia de descolgamiento de la bandera de Miraflores y de nuestro Pabellón Nacional, que es hecha por los Serenos de la Municipalidad, en un marco de la mayor de las formalidades, con marcha "militarizada" y toque de corneta, incluidos. Esta actividad de izamiento y  de arriar la bandera, está hecho como parte del programa de Educación Ciudadana del Distrito referido. 
De allí me pasé a visitar mi antigua parroquia de La Virgen Milagrosa.  Su arquitectura imponente y de una elegancia sobria, y sus preciosos vitrales, le dan un toque de distinción especial.  Por las escaleras de ingreso, se paseaban muy orondos, un grupo de gatos. 
Cuál sería mi sorpresa, que dando la vuelta hacia el costado dela Iglesia, adonde se encuentra la ermita, mientras un grupo de devotos rezaban el rosario de todos los días, atravesaban la cerca manadas de gatos, que parecían compenetrarse con los parroquianos con la mayor naturalidad. ¡¡¡Cosa más grande, chico!!!
Resulta que parece que alguna persona, cansada de los aprendices de tigrillo, dejó a un grupo de recién nacidos gatunos en las inmediaciones de la iglesia, a ver si la Virgencita se los cuidaba. Por allí vinieron las almas compasivas y les comenzaron a dar de comer, y esa es la historia....Ahora se han multiplicado los donantes de animales y los proveedores de comida; y a pesar de los carteles municipales, que prohiben el abandono de gatos, las mascotas públicas se han convertido en parte del atractivo miraflorino.  Hay grupos de personas que se dedican a alimentarlos todos los días y de hasta llevarlos al veterinario para vacunarlos u operarlos para que no sigan reproduciéndose. Me pegué menudo susto cuando al dar la vuelta por el D'onofrio, despues de haberme comido mi helado de lúcuma, vi a más de treinta gatos echados alrededor de un reflector dentro del jardín de la municipalidad, quienes al oir la voz de la amiga que me acompañaba, se acercaron muy solícitos, a pedirnos comida. Insólito!
El parque Kennedy, gracias a la gestion de Alberto Andrade, entre los años 1989-95 y de los siguientes Alcaldes, ha mejorado notablemente.  Los jardines y árboles están muy bien cuidados y a través de las veredas que lo cruzan, se encuentran carretillas de expendio de viandas y dulces típicos. Me comí una butifarra de muy buen tamaño (me costó 3.50 soles) y un vaso de chicha morada de la auténtica (1 sol).  Además, no pude resistir tomarme el típico champús de agrio o cafecito limeño, del que escribí hace poco un artículo.  Estaba riquísimo y tenía abundante guanábana y membrillo (3.50 soles).
Al costado de los artesanos que venden toda clase de gorritos, joyitas, y cosas hechas de madera, está Anita la mazamorrera; recomendada por nuestro chef estrella, Gastón Acurio.  Ella vende el mejor "combinado" de toodo Miraflores, desde hace 25 años. Este consta de mazamorra morada, arroz con leche y arroz zambito, en un recipiente de 1/4 de kilo.  Este se lo compré para mi papá, que se lo comió al día siguiente con gran voracidad. Dicen que hay otra mazamorrera famosa al costado de la Municipalidad, y hay un señor que vende un café tan aromático, que a uno se le anchan las fosas nasales al pasar por el costado de su tienda!!!
El parque Kennedy está rodeado de restaurantes con mesitas al aire libre, cubiertas con sombrillas iluminadas con pequeñas luces de esas de Navidad. La comida es excelente, pero medio "carolina". 
Miraflores está inundado de hostales y de alojamientos para "backpackers" o "mochileros" (esos individuos extranjeros que viajan con mochila al hombro y que buscan cuartos a precios reducidos). No son muy lujosos, pero son lo suficientemente cómodos para pasar una noche tranquila. Muchas casas antiguas han sido improvisadas para tal propósito.
No puedo dejar de recomendar a la tía Grima Vargas.  En su esquina de la calle Enrique Palacios (entre las cuadras 11 y 12) y 27 de Noviembre, donde prepara sus anticuchos desde hace 36 años, hay largas colas de personas que demandan su producto.  Declara que el negocio le ha servido para mantener a sus cinco hijos, los cuales hoy la ayudan en el negocio.  Desde que Gastón Acurio la recomendó, la gente hace largas colas para degustarlos.  Doña Grima ha sido reconocida por la Municipalidad de Miraflores y ya ha sido entrevistada por varios medios publicitarios. Ella misma me confesó que no tiene ningún interés por moverse de su esquina y que sus  hijos continuarán su obra. Juan, uno de ellos, tiene interés en exportar el producto a EEUU y Europa, ya que los turistas que los visitan les han dado muy buena acogida. Ya han sido contratados para varios eventos familiares y publicos, a los que atienden regularmente.  ¡En el festival de Mistura pasado vendieron 11,120 palos y demoraron más de 15 días para aderezarlos!  También tienen un puesto en la cuadra 8 de la Calle Bolognesi en Barranco, y han estado en las playas de Asia en el verano.  Da gusto verlos con sus delantales blancos impecables, atendiendo a su público al que sirven por orden de llegada, y con talones donde escriben los pedidos.  Los pedazos de anticucho son de muy buen tamaño y vienen tres en un palo. Te sirven dos palos con su papa sancochada y ají amarillo con huacatay, por 7 soles.  Precio razonable y al acceso de la mayoría.  Este es un caso de mujer empresaria que triunfa a base de punche fuerte en el trabajo.
Finalmente, quiero recomendarles la famosa Huaca Pucllana, sitio de la cultura Lima, donde se pueden apreciar los restos arqueológicos de un templo ceremonial. Existe allí un interesante museo de sitio y una zona de talleres e investigaciones. A través de un convenio entre la Municipalidad de Miraflores, el Instituto Nacional de Cultura y un concesionario privado, se ha establecido un restaurante de comida típica peruana, tipo fusión; buenazo!  El concesionario destina parte de sus ganancias al mejoramiento de la zona arqueológica. Desde aquel se puede apreciar parcialmente este monumento pre-incaico.
Bueno, este recorrido ha sido bastante largo. Si alguna vez quieren ponerse románticos, no se olviden de ir al Parque del Amor..creo que antes quedaba por allí la infame Pera del Amor...e inspírense con la masiva estatua de nuestro famoso escultor Delfín.  Allí van las novias a poner sus ramos. Cuestión de suerte?
Chau amigos.  Espero que hayan disfrutado este recorrido.

1 comentario:

Mary Deacon dijo...

Desde aqui, no puedo evitar los suspiros al leer un cuento como este. Cuento, porque la narrativa estimula la imaginacion, y la descriptiva invita a mi sentido mas desarrollado (el olfato) a recordar las experiencias en Miraflores. Gracias Lucia por compartir tus visitas y curiosidad con tus lectores. I enjoy it a lot! Mary.